Mamá

 




















Mamá 

Si al habitar habitas el cielo 
que de tanto amar se nombra 
tú lo nombrabas, madre mía
tus manitas en el deleite de cantar a lo sagrado 
y al amar  ser fraternal. 
Subiste a tu última morada 
¡Ay tú! Heroína de carne y hueso 
mujer de soliloquios eternos 
se reventó tu resistencia
y no pudiste más… 
tu cuerpo ya no pudo más 
los años en la tierra pesan 
aguantaste lo más que pudiste 
pero tu cuerpo y alma tan cansados 
se cerraron tus ojos, tus ojitos madre mía 
y se desbordaron en aguas los cielos
era tiempo de luna creciente,  
la luna y la estrella en el cielo palpan 
cerraban el ciclo de tu partida los astros 
y al mismo tiempo, otro se abría.  
Se nos fue una mamá
se fue mi mamá… 
De tu regazo yo era tu niña consentida 
se nos fue una matrona, una señorona 
de mano generosa y abierta 
quien visitó tu casa, nunca se fue con el estómago vacío 
mujer de días piadosos 
y de múltiples sufrimientos 
tu amor de madre rebasó las expectativas
al entregarte con tanto sacrificio
tu; mujer humilde y sencilla 
eras de la casa, la donante 
y por tus hijos todo, todo diste 
en un darte mamá, con corazón limpio
huérfanos tus hijos, huérfana la madre 
y de padre y madre tu rol ejemplar fue 
huérfana y traicionada la mujer y esposa 
sola y deshabitada quedaste cuando él se fue 
el amor de tu vida te abandonó 
te dejo con muchos hijos 
y luchaste para sacarlos adelante 
y en tu tibia vejez te preocupabas tanto 
y aun creías que tus hijitos
eran pequeños niños 
que aguantaban hambre 
te sentías tan sola, pese al cuidado de tus hijas 
te visitaron los ángeles
tu pieza se llenó de ellos
meses antes de morir dijiste
¡Muchachas! Llamando; la pieza se llenó de ángeles
ellos, orfebres de tu partida y de tu llegada al otro lado 
mamá  ¡Cuánto lo siento!   ¡Lo siento tanto!  
No haber estado contigo, en tus últimos segundos 
allá, en ese frío hospital.  
En donde están tan habituados a la muerte 
que es difícil ya, que algo los conmueva 
¡Oh tu mamá! Heroína de carne y hueso 
sufrida en tu más hondo sentir 
en esas soledades de tu infancia
luego, en esos potreros del tabor y de medina
¡Oh tu mamá! Heroína de carne y hueso.

Beatriz Elena Morales Estrada© Copyright

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