RECUERDO Se ha ido la tarde ya, y la angustia infinita, que enlutaba a mi alma, se esfumó al contacto con el recuerdo. Nos sentábamos allí, cerca del rio y al verlo correr, nosotros llorábamos por nuestro amor. Si, cuando toda la voraz maldad del mundo, condenaba nuestro vuelo de pájaros. Cuando todo lo absoluto amargo de ellos nos señalaba. Cuando apenas si, nosotros potenciábamos un delirio juvenil traídos del pelo, por un vientecillo travieso. Ellos, nos hicieron beber el amargor de sus corazones y nos desterraron a las postrimerías de la soledad d y del dolor. Por eso al contacto, con el recuerdo de nuestro anhelado amor y desterrada la angustia por unos instantes, logro ver el brillo de tus ojos enredados en el agua, el agua que corría sin detenerse y el vuelo inaugural de los pájaros , al fervor ...