Arena
Arena
Con la mirada fija, la pupila
detenida, como convertida en arena sobre la gota, que caía sobre la piedra, la golpeaba y
parecía hacer alguna especie de honda, al deslizarse de está al charco que se había ido formando en el
suelo; sin darse cuenta siquiera, que a
su alrededor no existía nada, nada; solo ella, la piedra caliza y la gota del
agua cayendo.
Arena
Con la mirada fija, la pupila detenida, como convertida en arena sobre la gota, que caía sobre la piedra, la golpeaba y parecía hacer alguna especie de honda, al deslizarse de está al charco que se había ido formando en el suelo; sin darse cuenta siquiera, que a su alrededor no existía nada, nada; solo ella, la piedra caliza y la gota del agua cayendo.
Beatriz Elena Morales
Elena © Copyright

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