RECUERDO

 






RECUERDO

Se ha ido la tarde ya,  y la angustia infinita,  que enlutaba a mi alma, se esfumó   al contacto con el recuerdo.

Nos sentábamos allí, cerca del rio y al verlo correr, nosotros llorábamos por nuestro amor.

Si, cuando toda la voraz maldad del mundo, condenaba nuestro vuelo de pájaros.

Cuando todo lo  absoluto amargo  de ellos   nos señalaba.

Cuando  apenas si,  nosotros   potenciábamos   un delirio juvenil

traídos del pelo, por un vientecillo travieso.

Ellos,  nos hicieron beber el amargor  de sus corazones

y nos desterraron a las postrimerías de la soledad d y del dolor.

Por eso al contacto,  con el recuerdo de nuestro anhelado amor

y desterrada  la angustia por unos instantes,  logro ver el brillo de  tus ojos

enredados  en el agua, el agua que  corría sin detenerse

y el vuelo inaugural de los pájaros ,  al fervor de dos corazones latiendo al unísono.

Sí; se ha ido la tarde ya, y la angustia que enlutaba a mi alma,

 se esfumo por unos segundos , al contacto con la luminosidad de aquel atardecer.

¡Ay del amor secreto!     Del    amor que no puede  permanecer.

 Dado que su odio a la dicha ajena,  e inocente es tan grande

De algún modo,  ellos se enteran,   son como buitreas al  acecho.

Porque odian las voces de los pájaros,

el vuelo matutino de las  aves ,  los cantos alegres  de los niños y de las juveniles voces.

Por lo demás solo esperan,  alguna novedad que les regocije el tedio, 

o  que alimente su lascivia. 

Pero deja, deja que las palabras nos lleguen; las palabras de las cosas, en su vuelo más alto  y que las flautas  como venados  al viento,  inauguren un canto de alegría.

Y  a su vez, nos traigan el olor del amor; el sabor antiguo de la música, la danza  que lleva a instancias fervorosas  de la vida.

  Beatriz Elena Morales Elena © Copyright

 

 


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