Sinsentidos
Sinsentidos
Hay cosas, que uno recuerda con gran cariño y también con gran dolor, sí. Son esas cosas, que se van hundiendo en nuestra alma y que se llevan grabadas bajo la sombra de la memoria, entretejidas en nuestra existencia.
Que son oblicuas y amargas, inmensamente tristes y desoladas hasta la muerte. Algunas de ellas subsisten en la esfera de lo cotidiano y bien puede uno contarlas, y eso hace, que sea más comprensible ese proceso vital; más llevadero.
Es bastante claro, que todo tiene su origen antes del cordón umbilical; incluso hasta se podría ir más allá.
Sin embargo, toda nuestra existencia yace guardada en el cofre secreto de pandora. Y en mi largo recorrido, fui una adicta al cigarrillo, porque yo era un cúmulo de nervios, de sangre y carne, que se agitaba en medio del bullicio externo. Es decir en medio de lo cotidiano. Y hasta de los sinsentidos.
Estas pueden ser incluso palabras sin sentido, sin tono, ni gracia para muchos; pero sé, que independientemente de lo dicho o de lo vivido; creo que todos, todos, estuvimos y estamos esperando resultados. ¿Y la vida? ¡Ay! La vida, ella en su aparente contradicción, sólo muestra y sangra, sangra, sangra. ¡Sangra la vida! Sangra y muere.
Narraciones Beatriz Elena Morales Estrada @ Colprinth

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