LUNAS DORADAS Género ciencia ficción escena 3
LUNAS DORADAS Género ciencia ficción escena 3
Eso tenía medidas y botones y bueno el tipo sabía cómo usar eso. No te miro a ti, solo quería invitarte a degustar ¿Gustas? El Eskolnors lo miró con irrelevancia, busco detrás de las cortinas de luciérnagas para ver si veía más Eskolnors y asintió con la cabeza; se sentó detrás de la esfera de vinagres, no sin antes retirar con sumo cuidado el cinto colgante de mamut de sus espaldas. Su traje era como de un militar y calzaba botas altas y el pantalón hecho de cuero delgado de rinoceronte. Comió con avidez ¿Y el tuyo? O yo, ya comí, solo esperaba que llegaras; el Eskolnors lo miró como si no le importara ya, lo que el muchacho decía o hacía. ¿Tienes vino? O sí, sí, tengo del mejor hecho de caña de azúcar traída de un lugar cercano a la superficie y mezclado con mucho zumo de aguardiente, tráelo. Peter obedeció complacido mientras observaba el arma semi-nuclear puesta a un lado del Eskolnors; que fácil cae el pez, por la boca, pensó mientras le entregaba la botella recién sacada del enser de nenúfares que crecían abundantes hacia un lado de las guirnaldas azuleas puestas en un costado del banco de corales.
Bebió con premura, mientras masticaba las caracolas y esto sonaba en un deleite de dientes y papilas, De repente, el hombre eructo ¡Vaya! ¡Vaya! ¿Te gusto el manjar? Dijo Peter; si esto está muy bueno; quiero que cada vez que vuelva por aquí, me ofrezcas de este vino; en el acuartelamiento, solo nos dejan comer begonias y repollos.
Claro, pero a cambio tú tendrás que darme alguna recompensa ¿No estarás pensando en chantajearme? Y miró furioso al muchacho; mientras que a su vez tocó la palanca de su arma reflector. Peter apretó los dientes anda, dispara ¿Y qué les dirás? Que me mataste aquí, en mi propio refugio ¿Qué pensarán? Cuando encuentren tus huellas en todo mi jardín sagrado. Los Eskolnors son casi o más bestiales que tú y lo sabes, a una falta tuya, te colgaran la cabeza del volcán azufrado y te dejarán patas arriba y vivo, para que te descuellen las avestruces gallinazos y aparte, mi muerte provocaría una revuelta entre la población de Lilas sin conciencia y de lobeznos aristocráticos y demás sectores, que descubrirán entonces la gran verdad; que somos vuestros prisioneros.
¡Ya basta! Dijo el Eskolnors cuya estatura de dos metros y medio, se erguía amenazante ante la de Peter que tenía tan solo un metro, menos dos o tres cuartas partes; ya que no había aún desarrollado su estatura habitual por la falta de sol, ya que esta área está cubierta por una ceniza gris en invierno y en verano, solo un vapor suave irrumpía de las profundidades, adormeciendo los sentidos y aperezando el cuerpo, que en ronquidos se fermentaban; sobre todo en los mayores. ¿Qué y tú cómo has desarrollado tanta estatura? A ya se, a vosotros os obligan a subir por tiempos largos a la superficie ¿Te criaste allá? Para ser un niño, preguntas muchas cosas y sabes demasiadas, sabes que si te denuncio, vendrán más Eskolnors y te romperán hasta el alma.
¡Um! Pero tú no te atreverás, lo sé; eso es, lo que crees niño bellaco y además de bellaco eres muy listo. Lo sé y sabes no lo harás; mis padre tienen influencia en y dentro de la zona roja y porque te gusta alimentar tu cochino pellejo, esto además de que los demás Eskolnors no te tratan bien; bueno, no tratan bien a la soldadesca como tú y eso te revuela. Eres ambicioso ¿Te gusta el poder? Tú eres el hijo del aristocrático señor Venancio ¿No es cierto? Te aconsejo que no te metas en problemas, eres privilegiado aquí y aunque los comandantes Eskolnors no temen ningún revuelo, por parte de ustedes los aristócratas de la antigua tierra; si consideran que en determinado momento, podrían rebelarse y reclamar el poder y aunque quizá, no favorecieran a los del sector 41 si podrían organizar a los Lémures y a las lilas sin conciencia, en contra nuestra. Lo sabía, sabía que algo así se camuflaba, bajo toda esta apariencia de suave bienestar; tendrás que contarme acerca de la superficie. El eskolnors apuró la botella de vino y susurró bajito, otro día será; descorrió la ventana de nenúfares azules y descubrió a la lo lejos a otros Eskolnors que se aproximaban al sector; Bueno allí vienen más, me voy, te aconsejo que cierres la boca y no la abras. Hasta la vista pequeño lémur joven.
Escena 2
Ese maloliente olor que deshilacha las narices; dijo la encantadora criatura , que se hallaba reclinada, junto al nenúfar de agua azufrada y vaporosa, que estuvo situado al pie del gran volcán Éufrates; así lo llamaban; ya que esto ocurrió después de que comenzaron los bombardeos entre los hombres de la tierra. Los pueblos se levantaron contra la opresión y sus gobernantes, que cada vez, eran más cruentos y respondieron con represión y furia; no obstante hubieron de huir, con la cabeza agachada y sin nada en sus alforjas. Fulminante fue para las zonas habitables, dado que la superficie de la tierra, quedó por completo chamuscada. Y abajo en donde estaban ellos conversando, algunos kilometrajes profundos era un lugar en apariencia cálido; pero hacia ebullición de un modo constante. Peter apareció entre los peñascos. La adorable criatura gritó ¡Alerta viene el enemigo! La Lila joven, de humildes flores cubierta la cabeza, y unas enaguas de lirios verdes, pegados a su cuerpo; por el que le sobresalían unas alitas, todavía muy pequeñas, con las cuales apenas, medio podía volar; no se sorprendió al ver al joven. Tardaste demasiado amigo dijo, y siguió contemplando las plumas azuleas que se reflejaban junto a las islas de lotos, que se movían entre las lagunas verde cobre; era una extraña tierra burbujeante y en donde sobreabundan yerbas verdes, cobrizas y extrañas. El respondió tuve que arreglármelas con unos Eskolnors; era preciso que no me vieran salir. Es mejor que te cuides, menos mal por acá no vienen ni los de abajo, ni los arriba, ni los de las otras zonas; temen que se desencadene una gran tragedia, este lugar es temido por todos. Sí. La adorable criatura lo olió por todas partes. ¡Ya déjalo! Simonías. La adorable criatura de ojos azules y de mirada tierna maulló y se acostó a ronronear. Era muy grande y fuerte, pero más tierno que un Lilomontez de esos que abundaban por allí. Él se acercó a la Lila menuda y dijo ¿Crees que podríamos intentar la travesía de subir, un poco hacia la montaña del sol? Ella miró con suavidad y dijo lo creo, aún es temprano y los dientes me castañeaban y nadie notara mi presencia hasta el atardecer. Si creo, que podríamos subir. La criatura adorable se levantó de un salto muy aperezado y dijo. Yo no me iré, prefiero quedarme aquí, con este maloliente olor azufrado del votan que ir a lo desconocido. Muy bien, entonces te quedas. Y por cierto no es votan es volcán ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! rieron juntos y la adorable criatura, que no podía estar un minuto sin su ama, salió detrás observándola de lejos, deteniéndose cuando ella se detenía; esperándola si era necesario, su cara era tan tierna ¿Ya lo dije? Bueno ni modo. Lilomontez los veían avanzar y se escondían temerosos, la adorable criatura permanecía alerta.
©Beatriz Elena Morales Estrada. Reseñada y registrada.

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