LUNAS DORADAS Género ciencia ficción Escena 4
©Beatriz Elena Morales Estrada. Reseñada y registrada.
LUNAS DORADAS
Género ciencia ficción
Escena 4
En el sector 47 se escucha una vocería atroz; un hombre levanta potente la voz, por encima de la gritería, queridos hermanos, así como en el pasado, el hombre fue a la luna y muchísimo tiempos después ocurrió que las revueltas, en todo el orbe de la tierra; destruyeran su superficie y todo lo que respiraba ; esta se contaminó en su atmósfera y ahora que hemos visto esas naves, en forma de cigarro, vemos como se nos presentan unidos los sucesos del pasado, con los a actuales hechos; no podemos permitir, que la aristocrática familia de los Liliputienses pudientes, no nos dejen ; ni siquiera beber de la fuente cristalina, para subsanar nuestras heridas, nuestro humanidad necesita recomponerse, para que todos tengamos la posibilidad de tener los mismos privilegios. Una vez que acabó la guerra y la destrucción de la superficie de la tierra, llegaron aquí por las cuevas de los antepasados y nos sorprendieron, invadiendo nuestro nuevo mundo y ahora sectorizaran el terreno más abonado de repollos y granillas y semillas de toda especie; para ellos solamente. ¡No es justo! ¡No es justo! ¡No es justo! A coro gritaron los hombres marginados en el submundo a donde las armas poderosas y la fuerza bruta de los serviles a los poderosos y los tales Eskolnors tan brutales, los habían arrinconado robándoles su sustento y sus vidas. Y así, como en el pasado han marginado a vuestros padres, hermanos, hijas, en fin; continúa diciendo el hombre de la potente voz, y de apariencia mendigante, ya que las barbas largas lo hacían verse así; pero llevaba un traje satinado de luces, que no contrastaba con el ambiente y los otros hombres. Así mismo ahora, quieren hacer con nosotros, hasta hundirnos en el lodazal. Otro hombre interrumpió, yo conozco otra entrada secreta, la gruta prohibida, la del volcán Éufrates. ¡Um! Si, ya hemos escuchado, de esa historia, pero es demasiado peligroso; hablan de un fuego candente que subirá a la superficie y arrasara con todo; tal como hace milenos atrás. No podemos exponer la vida de todos. El barón de gran fuerza en la garganta, gritó haremos una reunión en donde están situadas las cuevas secretas; en donde las antiguas calderas de rejetloc; que tanto daño hicieron y hacen al planeta entero, están situadas, dado que las secuelas, quedaron también hacia adentro de la tierra. Ellos, aunque hablaron de la neutralización del vertimiento de las ARI con CO2 Captado de las emisiones de la chimenea que expulsaba más de 2. 000.000000ppp toneladas, al medio ambiente, no pudieron, en realidad controlar nada y en verdad, solo les interesaban las ganancias millonarias, que esa empresa les proporcionaba. Ahora es menester, que seamos prudentes; aunque les tienen prohibido a las Lilas y Liliputienses aristocráticos venir por acá , nada raro seria, que alguno de ellos, desobedeciera esa orden venida de la cabeza mayor y tiránica que los gobierna en secreto. El terrible Moesmit; venido de las lejanas estrellas, para ello, los Eskolnors le sirven en secreto. Arrastrados por el griterío, los jóvenes se acercaron y escondidos y agazapados entre peñascos, lo alcanzan a escuchar todo. La Simonías dormilona, embellecida por las luces mañaneras, se había quedado medio ronroneando. ¡Chito! Simonías nos vas a delatar con tus ronroneos. Varios hombres pasaron cerca de la parte rocosa y estuvieron a punto de descubrirlos; pero el hombre de traje Satinado alzó su cabeza arriba y los detecto; guardó silencio y pensó, por ahora, dejémoslos ir; ellos no nos delataran, quizá sirvan a nuestros planes. No lo sé. Dejémoslos excursiones el mundo de arriba y ya veremos. Simonías olfateo; y en la parte de atrás, estaban varios Lilomonteces, que los seguían; este gruñó amenazante, ellos retrocedieron un poco, pero sus miradas eran tan tiernas; la adorable criatura los miró y se dio cuenta que en caso, de que decidieran atacar, ella no podría con todos; eran demasiados aún para su tamaño; además odiaba pelear. La lila de pausadas y delicadas huellas; le dijo ¡Vamos! Ellos no nos harán nada y pronto subieron más allá de la parte árida. Esta historia continuará en la próxima edición Ja, ja, ja riese la Liliputiense mayor, la que movía los hilos del destino. ¡Jo! ¡Jo! ¡Jo! ¡Ja! ¡Ja! Dijo el viejo liliputiense, el contador de las historias.
Una vez que subieron la falda cavernosa y serpenteada llena de baches y vericuetos, los Lilomonteces de ojos tiernos y las Simonías que durante el trayecto se habían ido arrimando; los miraban como si ellos fueran su única esperanza; todos fueron ascendiendo hacía una caverna sin aparente salida, un sonido como de agua los alertó al instante ¿Que será eso se preguntaron? Pero una vez estuvieron en la parte árida; después de caminar por rocas arbustos y un montón de malezas, rastrojos, descansaron unos segundos y vieron una especie de cueva rocosa, la misma que habían visto desde lejos; se adentraron en ella; dado que una oscuridad los inundaba y ya dentro, se veía arriba en lo más alto una hendija que dejaba introducir una especie de luz amarillosa. La Lila; a la que llamaremos en esta ocasión Luna nueva; sintió una especie de alegría, algo desconocido dentro de sí, una premonición que se guardó para ella. Y sí; algo desconocido y nunca visto aparecería para ellos. Se estremeció de nuevo la muchacha Liliputiense; ensoñando en su interior conocer tan bello y acogedor lugar; el exterior, llamado la superficie terrestre. Esto era una gran aventura para ella; en realidad, no tenía nada que perder, sus padres había muerto entre el fuego sempiterno y candente del centro de la tierra. Ellos entraron a las cuevas tomando precauciones y se fueron a incursionar por entre acantilados abajo, muy debajo de la superficie, en donde lenguas rojas y múltiples subían y bajaban, pero en el momento en que ellos entraron; todo se veía tan normal; bueno al menos, esa fue la historia que le contó la tata abuela, antes de morir y solo quedaron ella y Simonías, ese dulce animalito que la acompañaba desde que era niñita. Lo encontró perdido y pequeñito entre unos matorrales con otro hermanito; salvo, que el otro, no logró sobrevivir, un virus mortal acabó con su vida. Nunca habían ido al sector 41. Su tata abuela, jamás se lo permitió; son unos revoltosos le decía, y podrías correr peligro; pertenecía ella a las tribus nómadas que recorrían lugares frondosos y praderas en busca de alimento; frutas y frutos secos; eran Liliputienses acaudaladas, pero jamás se mezclaron con las gentes de los demás sectores; quizá para evitar tropiezos en su forma de vida. Peter Estives, miró a la muchacha; aunque no decía nada, si pensaba preocupado en su padres y le dijo ¿Creo que no llevamos mucho caminando no se a cuántas leguas estamos de abajo y si podremos regresar pronto? Ahora mira a todas esas criaturas que nos siguen, se ven temerosas y como si presintieran algo. ¿Tampoco sé, si abran notado mi ausencia? No te preocupes amigo, ya pronto volveremos a bajar; a menos que nos devolvamos por el mismo sendero por el cual subimos; dijo él; mira que pareciera ser, que esta caverna no tiene salida, salvo esa hendija arriba y de la cual se desprende ese extraño sonido. La simonías estaba cansada; solo quería dormir, su ama al verla la cogió entre sus brazos, se sentó con ella, la acarició y casi al instante se quedó dormido, ronroneando, las otras Simonías y los Lilomonteces hicieron lo mismo, entre miradas tiernas y un poco tristes; el muchacho les dirigió una mirada, y en sus palabras iban como caricias; Peter pensaba; como habremos de alimentarlos a todos; para que no nos ataquen, ella, por el contrario sabía que en su momento estos encontrarían su alimento, en caso de ser necesario, al igual que las Simonías. Pero su Simonía a la que llamaremos en este punto Darahat; estaba acostumbrada a otra clase de alimento que la Lila le preparaba. Poco le quedaba en sus alforjas, siempre llevaba consigo algo. Pero ella no pensó que su aventura tardaría un poco más de lo imaginado. Uno de los Lilomonteces se acercó meneando su cola a Peter y lo mismo hicieron otros dos. Mientras los demás miraban desde su sitio y este los acarició de un modo muy personal; sintió que lo elegían y le gustó, nunca había tenido contacto con estas criaturas, sus padres, ni los Eskolnors se lo habrían permitido, pero le agradó muchísimo, y estos movieron su cola con alegría, hacia miles que no tenían un amo a quien cuidar y que los cuidara y dado que esté los tocó , esa fue la señal para que ellos se sintieran aceptados y les brillaron los ojos, que como espejos se refractaban y luego se retiraron a dormir. Descansaron largo rato y mirando la muchacha al despertar, hacia el techo , vio que la hendija, parecía ampliarse hacia los lados; porque una luz tenue inundó de plano la cueva. Es decir, era una penumbra muy clara. Y sin despertar al muchacho, sigilosa se levantó y tocando las rocas con sus dedos y su alitas que sintió mucho más gruesas y grandes; es extraño pensó, tocándoselas; pero varios ojos la miraban alertas, con un dedo les indico; silencio, se sintió como más pesada. Entonces se dio cuenta que ya estaba lista para volar; o al menos para hacer pequeños vuelos; así que se fue elevando con mucho cuidado; mientras las Simonías y en especial Darahat; la miraban asombradas; elevase por entre algunas rocas, con mucho cuidado ascendiendo en pequeños círculos, en la medida que ascendía, algo leve acariciaba su cara, de abajo hacia arriba daba una medida de dos metros de alto. Al llegar a la hendija, miró hacia afuera, la abertura, era estrecha pero no lo suficiente como para detenerla; no obstante ni Peter, ni los Lilomonteces, ni las Simonías cabrían por ahí; exceptuando algunas Simonías pequeñas. El ruido era cada vez más notorio ¿Que será eso que suena pensó? ¿Conocían el agua ellos? Es probable que sus padres sí; pero ellos no, solamente conocían ciertas sustancias que extraían de la caña de azúcar y también de algunos cactus recogidos de diferentes partes; unas hojas gruesas y verdes que contenían mucha humedad por dentro, para lo cual iban a zonas lejanas. Algunas muy áridas; los mayores sabían como prepararlas; venciendo su temor apretó las alas y se introdujo por el agujero, ayudándose con las manos y los pies, sintió que una fuerza la atraía hacia abajo y eso hizo que se aferrara aún más a las rocas que rodeaban la abertura; pero a medida que su cabeza salía al otro lado; la luz se hacía más fuerte; era evidente que aún no era la superficie terrestre como tal, la que ellos creían que era. Y si, era un arroyo, pero que quedaba hacia un lado, más allá de la abertura, no veía nada más, salvo la luz amarillosa e intensa; entonces descubrió un camino, lo más de hermoso, de un verde intenso y se dirigió hacia allá; para estas alturas Darahat; maullaba, llamando a su ama y los perros aullaban; entonces Peter se despertó y se dio cuenta de lo que pasaba, llamó a la Lilo. Pero esta no le respondía, se apresuró a buscar entre las rocas y se dio cuenta que eran lisas, no podría subir por ahí; entonces recordó que ella tenía alitas. Los tres Lilomontes se acercaron a este con delicadeza; el uno era amarillo, casi de color pardo, delineando sombras y el otro era negro, casi azabache mientras que el otro era blanco. La Lila. La luna nueva, escuchó el maullido de su Simonías y se detuvo un poco, pero recordó que buscaba una entrada y vadeó el camino, hasta darse cuenta que la llevaba de regreso a la caverna, pero por otra entrada; miró hacia arriba y no vio nada; solo la intensa luz amarillenta y extraña, volvió a la abertura y descendió, contando a Peter lo visto y tomando a la simonías para que no se asustara. Todos se tranquilizaron y se dijeron así mismos esperemos que salga la luz, pera ver bien, pues no se ve nada, arriba esta igual; dijo la muchacha, mientras se reacomodaban para descansar los Lilomonteces aullaron y entonces salieron a mirar, dado que escucharon un ruido, aunque era diferente al otro sonido y vieron algo que les llamó la atención ¿Mira eso es qué? Peter se quedó asombrado y al recordar el libro; el cobre sagrado, recordó la palabra nave y las imágenes vistas; eso es una nave dijo a la muchacha; casi parpadeando, pero colocó de nuevo la mirada sobre ese extraño objeto en forma de cigarro y este pasó tan cerca de ellos y pareciera ser, que premeditadamente se detuvo unos segundos, para que ellos pudieran mirar bien. Vieron que llevaba dentro de su interior, un enorme animal, con la cabeza alargada y gruesa; es un tiranosaurio observó este. ¿Tiranosaurio y eso que es? Lo que llevan hay, y parece que es un bebe; pronunciaron ambos al mismo tiempo ¿Cómo lo supiste? ¡Yyyyy! ¿Sentiste, escuchaste lo mismo que yo? Pareciera ser, que eso nos habló en la mente, a los dos nos lo hizo saber, se dio una comunicación. Si. Pero fue la extraña mujer, que iba en la parte de arriba, maniobrando. Así es ¿Quiénes serán? Extraterrestres dijo él, mejor dicho viajeros espaciales. Pensé que todo eso no era más que un mito, algo inventado por nuestros antepasados ¿Y a dónde lo viste? En un libro llamado Cobre sagrado, lo tiene la clase aristocrática. ¡Haaa! Ellos dijeron que es un bebe y que por travieso se les escapó y que vinieron a buscarlo; eso significa que los dinosaurios o tiranosaurios son de origen extraterrestre. Si. Mira se nos ha perdido de vista ¿Qué se haría? ¿Oye y aquí porque estará tan oscuro? ¿No sería mejor que nos devolviéramos de nuevo por aquí mismo? ¿Ahora y con esta oscuridad podríamos? Incluso matarnos. Dijo la Lilo; además salvo esa luz amarillosa que se ve adentro, aquí afuera no se ve nada. ¿Ustedes que opinan? Dijo Peter dirigiéndose a la muchachada de Lilomonteces y Simonías que retrocedieron; los unos chasqueando los dientes y encogiendo la cola, los otros, los Simonías arrinconándose hacia adentro como si la caverna fuera un vientre acogedor Darahat dijo, tengo hambre, si no fuera por este mal oliente ser, yo estaría abajo en mi camita, al oírla las otras Simonías emitieron como sonidos, maullado. Pero ellas no tenían cama, ni nada de eso. Es extraño dijo Él y la niña replicó, lo he notado desde que subimos, están temerosos y hasta acobardados. Ellos que han sido tan retirados y solitarios; si, pero es porque no les hemos dado cabida en nuestra vida; los hemos alejado; eso es lo que dice el libro sagrado. También es por el Votan, dijo Simonías enfrentando con sus ojos azules el rostro de Peter. La Lilo dijo Volcán no Votan ¿Qué quieres decir con eso? En eso otra simonía se acercó con la cola parada, era pequeña y parecía una antigua Leopardo, pero en miniatura; de inmediato Darahat; emitió un ¡Waaas! Y se arqueó en forma de ataque, pero se abstuvo, dado que la pequeña se tiró al suelo junto a su trompa, juguetona y coqueta, al verla sometida a su autoridad, masculló; mantente
©Beatriz Elena Morales Estrada. Reseñada y registrada.

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